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Para construir la paz se requiere gente desobediente: Paolo Pagliai

El especialista en derechos humanos defendió que la paz no se construye siguiendo reglas injustas, sino al cuestionarlas y desobedecerlas.

   C3 noticias
   11 de septiembre de 2025

En el Seminario Cuidados para la Vida y el Bien Común del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3), de la UNAM, el académico y especialista en derechos humanos Paolo Pagliai defendió la desobediencia civil como herramienta esencial para la paz y destacó la necesidad de reemplazar la cultura de la legalidad por la de la responsabilidad y corresponsabilidad.

Pagliai, quien es director de la Facultad de Derechos Humanos y Derecho de la Universidad del Claustro de Sor Juana, presentó la charla “Cuidados y Sociedad” para abordar el tema de la construcción de paz como un proceso, no como un fin, que requiere poner a la dignidad humana, el amor y la compasión en el centro de toda reconciliación.

Siguiendo las palabras del sacerdote italiano Lorenzo Milani, Pagliai destacó que “la obediencia ya no es una virtud” y que la paz no se construye siguiendo reglas injustas, sino atreviéndose a cuestionarlas y desobedecerlas.

“Lo que tendríamos que enseñar en nuestras universidades y nuestras escuelas para formar personas constructoras de paz es la desobediencia. Todos esos profesores que invierten una vida en construir la disciplina, caminan en el camino contrario de la construcción de paz”, dijo el pedagogo.

Y agregó: “La paz se construye formando alumnos y alumnas desobedientes (...) El obediente legitima a quien da la orden. La desobediencia es un acto de la libertad y la paz se construye con la desobediencia”.

Para el especialista, la paz no es un estado pasivo, sino un proceso que duele, porque exige renunciar a privilegios y asumir pérdidas en favor del bien común. “No podemos construir la paz si no asumimos el dolor de la paz”, advirtió.

Y recordó que, para los griegos, el cosmos se oponía al caos, y este último se manifestaba en la violación de las normas. Sin embargo, no basta con defender la cultura de la legalidad, pues la historia ha demostrado que leyes injustas pueden ser utilizadas para oprimir, como ocurrió en el régimen nazi o en el apartheid sudafricano.

“Lo que necesitamos no es una cultura de la legalidad, sino calidad de las reglas”, afirmó. Esto implica que la justicia verdadera sólo se logra cuando las normas protegen la dignidad humana.

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   Amor y compasión

Uno de los puntos más provocadores de la charla fue la defensa del amor como base de la paz, incluso en entornos académicos donde el tema suele ser relegado. Con base en el pensamiento de San Agustín, Pagliai recordó la frase “Ama y haz lo que quieras” para subrayar que el amor no es sentimentalismo, sino una fuerza que exige compromiso y puede ser “ruda” en su ejercicio.

En ese marco, diferenció la compasión de la empatía y la tolerancia. La primera, dijo, es sentir con el otro, acompañar su dolor sin pretender ocupar su lugar. “La tolerancia es sospechosa: tolerar es aguantar a alguien que no soportas (...) Y la empatía es presuntuosa, porque asumimos que podemos ponernos en los zapatos del otro, cuando en realidad no sabemos lo que vive”.

Para ilustrar la compasión, evocó el episodio homérico en el que Aquiles entrega el cuerpo de Héctor a su padre Príamo, y ambos lloran juntos. “La compasión es sentir lo que lo que el otro siente junto con el otro”, dijo.

Pagliai también destacó la caridad como un requisito indispensable en la construcción de paz, pero entendida de forma laica, como la capacidad de escuchar sin juzgar. Para lograrlo, propuso “hacer desierto” interior, despojarse de prejuicios y roles, tal como lo hizo Francisco de Asís al renunciar a todos sus bienes y quedarse desnudo frente a su padre para iniciar un camino nuevo.

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Ese vaciamiento es clave, dijo, para entrar en contacto auténtico con el otro y enfrentar conflictos desde la humanidad compartida. “La paz se hace con el cuerpo, no sólo con palabras o teoría”, dijo al recordar las críticas que las madres de personas desaparecidas suelen hacer a la academia, cuando acusan a algunos investigadores de no acompañar en acciones concretas.

   Corresponsabilidad y dignidad

El académico planteó que para superar la soledad social, más que héroes, se necesita corresponsabilidad, hacerse responsable junto con el otro. “Un pueblo que no necesita héroes es un pueblo de responsables”, dijo.

Además de la corresponsabilidad, la construcción de la paz requiere valorar la dignidad humana porque cuando la dignidad se aplasta, se acaba la paz. Por eso, los Derechos Humanos son necesarios e indispensables.

Pero, sobre todo, construir la paz requiere una construcción personal. ¿Puede alguien que no está en paz consigo mismo construir paz en su comunidad o en otros países? Para Pagliai, la respuesta es que la paz empieza por la vida cotidiana y las relaciones más cercanas.

“El reto es bajar de la torre de marfil, dejar de dar cátedra y pasar a la acción. No se trata sólo de saber cómo se construye la paz, sino de vivirla”, concluyó.

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